sábado, 16 de febrero de 2008

¡La Pelempempética! Ética Pelada, Peluda y Pelempempuda: Intentando no perder el rumbo y que el destino nos alcance.


El aventurarse a escribir sobre la ética requiere valentía, si valentía y atrevimiento, por que el solo citarla pudiera parecer que es un derecho que tiene que ver solo con personas con un historial perpetuo de intachable de conducta. ¿Será que existen personas así? Si existen, obviamente no soy una de ellas, y desde mi plena y humana humanidad comparto contigo el siguiente artículo.

En una oportunidad escuché a Fernando Savater -experto en el tema- en una conferencia sobre ética y responsabilidad social, él contestó a una pregunta de un alguien que intentaba invalidar su autoridad en el tema por las posibles acciones incongruntes de su vida y él dijo algo así como que: “los filósofos somos las señales de tránsito que te indican el camino, no somos el camino”. Me encantó su respuesta porque lleva la humildad y el reconocimiento de que la ética es solo la señal para guiar hasta llegar al destino y también para rectificar cuando nos perdemos y retomar el rumbo.

Algo que me fascina del tema organizacional es el que al referirnos a la organización lo hacemos de forma idéntica como cuando nos referirnos a una persona, así pues, la organización es gente (tal como somos gente tu y yo) gente que tiene pensamiento, sentir, relaciones, valores, recursos, necesidades, propósito, fines y comportamientos. Cuando nos referimos a la empresa o negocio como Organización, pretendemos humanizar lo que de por sí ya es humano por constitución, es muy importante no perder de vista éste hecho ya que muchas veces lo hacemos, y entonces, la “cosificamos”. Redundemos entonces con las expresiones “Organización humana” y la “Gente humana” de manera que, cada quién que lea cualquiera de las mismas, lo haga desde donde le sirva y así nos incluimos a todos en el ejercicio de la ética.

Ética es la es la libertad de elegir, saber que hay fines y medios más apropiados que otros, comprender que no todo se vale, que el resultado sea acercarnos a una sociedad mejor y no a satisfacer intereses particulares a costillas de algunos otros. Cómo pueden ver, el tema aquí comienza a complicarse, si iniciamos con la declaración de que “La ética es la libertad de elegir” estamos diciendo que la humanidad queda excluida del concepto propiedad, es decir: tú eres tuyo y a la vez nadie te pertenece -¿rudo no?- y es bueno hacer consciencia de ésta premisa porque en la práctica social es común pretender “cosificar” a la gente partiendo de lo que nos vincula a ellas, adjudicamos a personas el compromiso por existencia de que tú (organización y/o persona) eres y vives en función de mi o para mi, por lo tanto eres mía y lo que tu elijas no tiene importancia, existo yo quien te reclama, demanda y disfruta de ti y no puedo vivir sin que me pertenezcas. ¡Leer esto que acabo de escribir me da escalofríos! Te pregunto: ¿has escuchado o dicho algo así alguna vez? Si tu respuesta es si ¡bienvenido al mundo real!

Ética es respeto a los valores humanos, estímulo al mejoramiento, liderazgo comprometido mediante el ejemplo. Hablar de ética es hablar de nosotros, de existencia compartida por elección, es decir, “soy contigo” y no de abnegación: “no soy por ti”. Me detengo aquí para desarrollar un poco más el punto de la abnegación porque considero que pudiera ayudarnos a comprender mejor el tema ético. Explico: si en mi comportamiento usual y personal yo siempre pongo a los demás primero que yo, estoy siempre poniéndome en el último lugar, es decir que yo siempre seré último, posponiendo mi necesidad y deseo al de los demás ¿será que actuar de ésta manera es ético conmigo? Prosigo: Si ética es relación, ¿cómo es mi relación conmigo mismo cuando no existo por mi y para mi? creo que éstas preguntas sugieren el principio de la auto-dependencia, si me atiendo a mi mismo en abundancia, yo seré capaz de dar en función de lo que tengo. Haciendo la extrapolación a la organización, una organización tendrá un comportamiento ético con el entorno, sí y solo si, es capaz de tener un comportamiento auto-ético. Hasta aquí intento mostrar la necesidad de establecer un equilibrio posible entre el altruismo y el egoísmo, porque los determinismos tampoco ayudan a la implementación de la ética y si nos vamos a los extremos, pudiéramos estrellarnos con una torre por allí con la absoluta convicción de que hicimos lo correcto.

El poder de la ética se sostiene sobre el sentido del derecho de pertenencia negociada y acordada como fundamento. Convivir con la relatividad sugiere el aceptar que el fin justifica los medios y los medios justifican los fines mediante un acuerdo socialmente aceptado y no permitir que fin y medio se perviertan, intentar ser lo más ecológicos posibles, acercandonos a la existencia y respeto a la vida, entonces al decir NOSOTROS no estaremos diciendo NO A OTROS, la propuesta es: ser responsablemente libres, no preguntarnos ¿qué va a pasar? sino ¿qué vamos a hacer?, entender que la tecnología mas avanzada es la tecnología social donde todos pueden pertenecer y elegir su destino. Quizás por esta razón es que la ética es pelempempética, pelada, peluda y pelempempuda.

2 comentarios:

María Mercedes Gómez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
María Mercedes Gómez dijo...

Comparto lo que mi amiga Claudia dijo del artículo:

Claro mi amor ... La Etica Pelética Pelem Pepética, no sabes como me divertí y aprendí

Un beso, leeré los artículos con todo el cariño que te profeso



Claudia M. Pineda

¡Gracias Caludia por el cariño sobre todo!