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sábado, 17 de mayo de 2008

¿Somos vendedores o acompañamos a otros en el proceso de ser más exitosos? sociedad de mutua ganancia.

Me llegó la hora de escribir sobre ventas, busco en mis recuerdos qué cosas he vendido yo y me conecto con mi primer intento alrededor de mis 8 años de edad, un puesto de venta limonada fría en el frente de mi casa con mi socio y vecino de al lado “Tinito” (hijo de un comerciante exitoso dueño de una tienda muy conocida ubicada en el CCCT que aun existe y vende bastante).

La oportunidad para contactar a nuestros clientes era la redoma de la calle ciega donde vivíamos, nuestras casas estaban justo en donde todos los autos debían dar la vuelta obligatoriamente y allí estábamos los dos bajo el sol inclemente, teníamos todo para ser exitosos, la plaza, precio, promoción y producto elaborado en condiciones sanitarias óptimas (supervisado y hecho por mi madre que jugaba con nosotros y nos complacía, además asumió el riesgo de financiar el producto) también se vendía en el local material P.O.P que suplía el padre de Tinito, unas calcomanías hermosas que su padre le regalaba a él y que él vendía muy bien en “nuestro local”.

Lo cierto es que la gente que daba la vuelta en la redoma no tenía sed, solo nosotros teníamos sed y todos nuestros amiguitos de la cuadra que nos veían admirados por “nuestro negocio de limonada” yo muy amable bebía y “vendía fiada” la limonada a nuestros curiosos y simpáticos clientes y Tinito vendía todas las calcomanías suyas que su padre le regalo solo para él y las ganancias eran solo de él. Ese era: “nuestro negocio de limonadas”

También mi deseo era ganar dinero con la limonada que amablemente mi madre nos financió (a ambos) y que nos la bebimos todos, incluso él quién la recomendaba y decía que era buenísima y bebía y bebía y brindaba también. Teníamos además el testimonial de mi mamá que garantizaba desde la ventana que la limonada estaba muy limpia jajajaja, que ella misma la había hecho sin intervención infantil alguna.

El final del la historia pueden imaginárselo, Tinito vendió todas las calcomanías que eran de él y se ganó 50 bolívares (que era plata para un niño de ocho años en 1978) su papá lo felicitó y yo tenía un grupo de amigos bien hidratados y sin dinero para pagarle a mi mamá los limones, el azúcar y los vasitos Dixie. Mi mami me dijo que no haría más limonada para que Tinito vendiera sus calcomanías, que el negocio no había funcionado y por supuesto, no vendí mas nunca limonada, de mi negocio no se habló mas.

Lo curioso es que el negocio de las calcomanías (el negocio aparte de Tinito que funcionaba también en nuestro local) no vendió tampoco, al día siguiente su papi le dio el doble de las calcomanías y quiso vender pero yo no tenía ganas de fracasar y acompañarlo a ver como el se hacía rico, yo decidí jugar a otra cosa, los amiguitos no quisieron verlo vender, era divertido el día anterior y el puesto de limonadas gratis o “fiadas para siempre”. El hizo su intento, puso sus calcomanías ya no en el frente asoleado de nuestras casas sino debajo de la mata al otro lado de la calle, quizás así no sentiría sed, estaba solo y muy aburrido, hasta nos ofreció de regalo unas calcomanías pequeñas si lo acompañábamos mientras vendía, no eran ni siquiera de las mas bonitas que ofrecía en venta, no fue motivante, ninguno quería estar allí viéndolo hacerse rico, preferimos montar bicicleta, el cerró el negocio, busco su superbicicleta con luces que prendían de verdad en la noche, se vino a jugar con nosotros.

Compartamos lo que tienes que decir luego de leer ésta mi primera experiencia en ventas y disfrutemos del refrescante compartir. A ver, quiero oirte:

¿Cómo te sentiste con ésta experiencia que comparto contigo?
¿Qué hubieras hecho diferente de haber sido: Tinito, mi mamá y yo?
¿Qué crees tú que es necesario para ser exitosos en nuestros negocios?


Espero tus comentarios y del interactuar aprenderemos juntos.


MM