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sábado, 16 de febrero de 2008

Aportar tu grano de arena desde la emoción correcta. ¿Cómo cargar el cartucho de energías que favorezcan el avance que nos conduce al mejor resultado?

Nos resulta en ocasiones muy extraño encontrar a personas que bajo circunstancias delicadas: personales, laborales y sociales, conserven la serenidad de una pluma arrastrada por el viento aun cuando saben que sus vidas -de alguna forma- están bajo amenaza y en peligro. Cuando nos topamos con estas maravillosas personas, no nos queda más que admirarlos y preguntarles: ¿cómo lo logran? Lo que yo haré a continuación es intentar hilvanar una interpretación de lo que he observado en la gente que se recupera y dan el salto. Comenzaré hablando sobre “la actitud con C”

Actitud: es la disposición de animó de una persona y de cómo se provee -desde los recursos y medios que le son propios- para lograr un estado emocional favorable que contribuye a que él mismo alcance el fin que le proporciona felicidad.

La palabra “ánimo” viene de la raíz latina “ánima” que sugiere “vida” y una griega que aporta el significado de “soplo”. -Me encanta pensar en un “soplo de vida” porque me permite ver que cuando no tenemos ánimo precisamente nos sentimos en la inexistencia y la inexistencia tiene mucho que ver con el reconocimiento de los demás y el autoreconocimiento. Si yo sé de mí me reconozco y si tú sabes de mí me reconoces entonces el soplo de vida empuja la vela de mi barco.

Abordemos las situaciones de la vida desagregando las fases que la componen.

I fase: “El yo en crisis” Crisis a aquellas situaciones que requieren que tomememos decisiones que afectan nuestra vida. Las emociones típicas que indican que estamos en crisis -según mi experiencia- son: El miedo y la ansiedad, y de éstas emociones se desencadenan manifestaciones menos nobles como: la envidia, los celos, la rabia, las mezquindades, la crueldad, etc. todos éstos sentires calificados como inhumanos son en realidad productos 100% humanos y nos sirven para darnos cuenta que estamos “haciendo agua”, “que lo que vivimos es mucho para nosotros” y “que necesitamos buscar ayuda”. ¿Dónde hallarla?


II fase: Recursos internos y externos.
Para ti, para mí y para todos es vital sentirnos reconocidos, al menos, en nuestras capacidades. Hallamos ánimo de dos fuentes: la externa y la interna que asociamos con la creación de un estado de seguridad necesario para recuperarnos y avanzar. Es importante que entremos en un proceso de evaluación y determinemos con qué contamos aquí y ahora.

Te regalo el siguiente ejercicio:

Escribe tus recursos internos y externos y verifica si las cosas que escribes son tuyas o están disponibles para ti hoy.

Identifica tus recursos internos:

¿Cuáles son los conocimientos que te distinguen hoy en tu contexto actual, tus saberes diferenciadores, aquellas cosas que sabes hacer con maestría actualmente?


¿Qué historias (recuerdos personales, experiencias) puedes rememorar que te aportan la experiencia y la emocionalidad que te hacen sentir valioso hoy?


¿Cuáles son tus anhelos (sueños, cosas deseadas y no alcanzadas aun) relaciones, cosas, situaciones deseadas por ti para ti y para quienes tu aprecias?


¿Qué destrezas y habilidades -poco corrientes- posees que manifiestas en tu entorno actual por la cual te identifican y te hacen solicitudes específicas? (capacidades para la manifestación de recursos, el arte que te distingue)


Identifica tus recursos externos:

¿Cuales son las personas que pueden hacer algo por ti en la situación de crisis en la que te encuentras hoy? Es importante que verifiques y seas específico.


¿Qué organizaciones pueden, quieren o necesitan hacer algo por ti hoy en la situación en que te encuentras?


¿Qué bienes tienes a tu disposición para afrontar la situación actual?


¿A quienes crees que puedes acudir para solicitar o negociar cosas para ti?



Este ejercicio puede ayudarnos a establecer un informe detallado de la situación actual y tu inventario de recursos para luego establecer estrategias para lograr un resultado en función de un propósito.

III fase: Propósito y Resultados

Propósito: Busca la satisfacción en el poder que tienes de hacer cosas.Una cosa fundamental para establecer o declarar un propósito es que definas aquellas cosas que te producen alegría a ti y las escribas. Mientras más cosas escribas más cosas estarán disponibles para construir y cumplir tu propósito.

Resultados: Se refiere a tangibles, cosas que puedes tener y sentir.
¿Qué puedo obtener de mi quehacer? Ahora es necesario que escribas lo que lograras en términos reales. Pregúntaté: ¿Qué obtengo, que hay para mi, cuál es mi ganancia? Muchas veces nos perdemos de obtener lo que queremos porque nos quedamos anclados en la depresión, la tristeza y el desánimo. La idea es que la manifestación depresiva no nos desvíe de nuestro propósito existencial para gozar así de los resultados que serán las evidencias de su cumplimiento.

El mejor resultado será aquel que viene de una existencia con propósito. Espero que en ésta fiesta que estamos preparando que se llama “vida” estén presentes aquellos invitados que comparten con nosotros la alegría de ver cristalizado nuestro anhelo personal y que ese anhelo personal aporte a la existencia éstos un grano de arena que contribuya a crear un resultado trascendental que contribuya con la realización y la alegría de tus seres queridos y de la humanidad en general.

Ya está preparado el terreno para aprender… ¿Ahora que?


A principios de año muchos nos hacemos la pregunta acerca de lo que vamos a hacer distinto y hacia dónde vamos a enfocar nuestras energías y qué necesitamos aprender para lograrlo ¡es el momento de sembrar!

Estos pensamientos son comunes al que hacer personal, laboral, espiritual y organizacional.

Sabemos que tenemos una necesidad de producir, que no hay tiempo que perder y tenemos las herramientas para el trabajo que ha de hacerse, sin embargo, en muchas ocasiones no sabemos con certeza cómo alcanzar lo que deseamos, a veces dudamos sobre si estaremos dedicando tiempo a aprender sobre cosas que realmente no eran necesarias y también pensamos en las muchas veces que las ofertas educativas disponibles en el mercado no se corresponden a las reales necesidades de los individuos y la organización.

Para los que nos ocupamos de la educación corporativa y el quehacer organizacional, nos es imprescindible no perder de vista que las organizaciones son una identidad resultado de la suma de quienes la componen. Y que el aprendizaje debe estar disponible y ser provechoso tanto al individuo, como para la organización y aun más allá al entorno entero con quienes esta organización hace transacciones y que todo lo que se aprenda en el aquí y ahora, el durante y mientras y el allá y entonces esté ligado a la trascencendencia.

¿Qué hacer? ¿Por dónde empezar?

Una fórmula básica de trascendencia es hacerse las preguntas existenciales básicas.

¿De dónde venimos? ¿Dónde estamos? ¿Para dónde vamos?

¿De dónde venimos?

Es importante analizar los aspectos que fueron atendidos el año pasado en la organización y evaluar los resultados. ¿Qué sucedió? ¿Cuánto invertimos? ¿Cuánto ganamos? ¿Qué perdimos? ¿Cuál fue el aprendizaje? ¿Qué lecciones hemos aprendido? ¿Con quienes contamos? ¿A quienes nos interesa atraer? ¿A quienes nos conviene alejar? ¿Cómo podemos renegociar con los que aun necesitamos y por alguna razón no están?


¿Dónde estamos?

En esta etapa evaluamos con que recursos contamos y decidimos lo que vamos a hacer. Es muy importante revisar aspectos de presupuesto, establecer prioridades y cuidar que el dinero destinado a desarrollo sea equilibrado y ajustado a las necesidades estratégicas que se decidieron en el plan de negocios de la organización.

Siempre debemos tener presente que toda persona en la organización debe ser atendida y apoyada en el tema educativo y esta premisa no quiere decir que toda persona en la organización será privilegiada por la empresa con una inversión y envío a un curso, taller o conferencia. La idea es que la organización sea equitativa en el sentido de brindar oportunidades de desarrollo de acuerdo a un plan individual ajustado a las necesidades del trabajador. En éste sentido la organización provee un menú de opciones, ajustados a un modelo educativo establecido por la empresa donde cada trabajador decide su plan de desarrollo haciendo elecciones y la organización provee medios y facilidades para administrar, acreditar y certificar conocimiento.

Una buena idea es atender las necesidades educativas operativas y asignando el presupuesto que sea necesario, y con el presupuesto restante abrir oportunidades colectivas de asistencia a eventos educativos que se publiquen a la entera organización y que cada individuo haga su postulación voluntaria y oportuna para asistir, de esta manera el trabajador se hace coresponsable de su educación, entiende y está pendiente de las ofertas de desarrollo y de esta manera la responsabilidad por aprender es compartida y la persona va andando el camino que ya ha decidido en su plan individual según el marco de opciones que le fue provisto por la organización a la que pertenece.

¿Para donde vamos?

Es importante señalar, que las acciones de formación y desarrollo en la empresa se orientan en dos sentidos, uno educar para operar (tiempo presente aquí y ahora) y el otro educar para trascender (tiempo futuro durante y mientras, y allá y entonces), como gestor de conocimiento debes entender la clara diferencia que existe entre ambas para que al administrar el desarrollo lo hagas atendiendo ambas necesidades organizacionales.

Si la resolución es convertirse en una Organización Inteligente, es imprescindible que los miembros de la misma entiendan y perciban continuidad en las acciones. Es imperativo plantearse la pregunta sobre cómo generar éste sentir colectivo y decidir realizar eventos y acciones educativas de conocimiento público que se relacionen con el propósito de trascendencia.

Algo que no se debe de pasar por alto en el acto de sembrar y cosechar es la importancia de crear y mantener vivas las redes de aprendizaje en la organización formadas por comunidades y la capitalización del conocimiento haciéndolo disponible a la entera organización.

El seguir estos simples consejos les ayudara a los agricultores organizacionales a cosechar éxitos por mucho tiempo mediante la gestión inteligente de la educación.