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sábado, 27 de septiembre de 2008

¿Estas conciente de tu nivel de conciencia?

A veces nos metemos en unos líos al prometer darle explicación a ciertas cosas de las que no somos dueños en absoluto, sin embargo, el intentar hacerlo nos obliga a explorar alternativas para satisfacer mas allá de las palabras, algunas inquietudes que al final son en realidad propias y no de quienes hicieron la pregunta.

El siguiente artículo esta escrito para mí, en nombre de Marlon (un amigo lector de mi blog) y para ser compartido con todos quienes me acompañan en este blog de aprendizaje:

Yo tengo una amiga -muy especial- quien constantemente inquiere de mí con su pregunta favorita: ¿Estas conciente de…? Y luego repasa con otra idéntica a la anterior diciendo: ¿Pero estas conciente de…? seguido de un suspiro profundo que calma su ansiedad al entregarme la responsabilidad por aquello que -según ella- es totalmente obvio a sus ojos sobre: mi pensar, sentir y actuar. He de confesar que muchas de la veces cuando ella me detiene con su inquisitiva pregunta, no estoy consciente de nada, incluso hasta me he molestado porque interrumpe mi fluir dramático y sufrido, en el cual estoy paradójicamente extasiada. Ella me encanta porque es capaz de producir lo que yo llamo un “sufrimientus interruptus” jajaja… Esta criatura maravillosa es mi amiga Lissette…

Todo este preámbulo antecede el atrevimiento que iniciaré a continuación, a saber, escribir sobre los niveles de conciencia, tema sobre lo que me declaro un aprendiz perpetuo o una perfecta ignorante…

Para mi estar conciente es darme cuenta de lo que me ocurre ante alguna situación. Por lo tanto, una “buena conciencia” es asumir con comprensión las acciones y las responsabilidades por las consecuencias de esas acciones. Es decir, aceptar las situaciones, aceptarme a mi y a los demás también frente a esas situaciones. Eso de aceptar a los demás también es por la simple razón de que no estamos solos en la tierra y que somos más allá de nosotros mismos, este pensamiento está ligado a la ética, a la idea de que soy con yo, soy contigo y soy con todos también. Es algo polémico este pensamiento, porque eso de ser con otro que nos gusta mucho es muy fácil, pero tal afirmación sobre: que también soy con quien no me encanta tanto, ese alguien que repudio o rechazo es otro cantar, ser yo con ese otro que no me gusta, es decidir que lo reconozco y que respeto su existencia en éste nuestro mundo. De eso se trata la coexistencia de ser y dejar ser a los demás, porque cada cual tiene su ritmo de aprendizaje, su propia circunstancia su propia realidad y sus propias herramientas para afrontar las situaciones.

Voy a compartir con ustedes algunos pensamientos de Antonio Gómez Ceto, Psicoterapeuta. http://www.concienciasinfronteras.com/PAGINAS/CONCIENCIA/niveles.html

“La conciencia es una cualidad del ser humano que le permite reconocerse a sí mismo. Nacemos y evolucionamos desde la autoconciencia hasta la autotrascendencia (la integración de todos los niveles). Existen distintos niveles:

LO FISICO
Nuestra conciencia está identificada con el cuerpo. El objetivo fundamental es la supervivencia. Se atiende a la dieta, el ejercicio, la relajación, etc. La no atención fomenta las enfermedades, aunque la salud física no garantiza la salud mental…

LO EMOCIONAL
La conciencia se identifica con las emociones. La persona es gobernada por ellas inconscientemente, por sus deseos y necesidades, aunque la mayoría de las veces es incapaz de reconocerlo. La conciencia curativa emocional es estar dispuesto a mirar y afrontar la verdad sobre uno mismo, a reconocer las emociones y experimentarlas y aprender a comunicarlas…

LO MENTAL
A la mente pertenecen los procesos de pensamiento, las actitudes y las creencias que afectan al bienestar emocional y mental. La percepción y el pensamiento están determinadas por patrones de condicionamiento de creencias y expectativas... Para sanarnos es necesario examinar nuestras ideas y presupuestos sobre el mundo y la realidad.

LO EXISTENCIAL
La conciencia se manifiesta en hechos como la soledad, el sentido de la vida, el absurdo y la muerte. Afrontamos la libertad personal y de elección. En este nivel nos reconocemos como una unidad de mente y cuerpo. Atendemos a nuestra identidad, autenticidad y al sentido de la vida. La salud existencial consiste en asumir la naturaleza finita de la existencia, reconocer los límites del ego y estar dispuesto a aceptar sin engañarse a uno mismo…

LO ESPIRITUAL
Es abrirse a las dimensiones transpersonales. La búsqueda espiritual busca la verdad. No rechaza ni persigue nada. El bienestar espiritual se caracteriza por la sensación de paz interna, de compasión, respeto y gratitud… Aquí se despierta el testigo interno, ese observador de la experiencia que no es lo mismo que los contenidos de la conciencia. Si el ego se identifica con este nivel aparecen los delirios de grandeza…”

Existen muchísimos enfoques sobre conciencia y niveles de conciencia, otro autor que es ampliamente recomendado es el filósofo Ken Wilber, comparto con ustedes un enlace a un artículo basado en su propuesta de niveles de conciencia: http://www.practicaintegral.com.ar/cuad%202/niveles%20w.htm

Que pases una semana vivito(a) y conciente de tu nivel de conciencia.

María Mercedes Gómez M.
mm@geneticadelcambio.com.ve

viernes, 27 de junio de 2008

La ley y el deseo: “Cosas que por sabidas se callan y por calladas se olvidan”. Respetar acuerdos requiere más que buenas intenciones.

Definitivamente hay cosas que no nos gusta pensar y que sustituimos por fantasías. Si yo contara las veces que mis abuelitos, mis papas y mis tíos dijeron: “póngalo por escrito para evitar malos entendidos” (frase célebre ancestral) les dijera que son innumerables las veces, incluso las que yo misma he repetido -cual lorito- la misma expresión.

Aunque a veces -como también dice mi papá- es de caballeros y damas dar su palabra como un documento, es un verdadero riesgo que la palabra (o acuerdos) estén por allí sujetos a enfermarse o a ser víctima del hampa común o un accidente o una situación desesperada. ¿No es cierto que tus documentos de valor no los tienes por allí paseando para todos lados? algunos los guardamos en bóvedas o archivos con llave ¿o no? Y no se trata de dudar de la nobleza y de la palabra de tu gente se trata de aceptar que esa gente tiene sangre en las venas y es falible como cualquiera nosotros lo es.

Hoy me toca escribir sobre un tema de esos que a mi particularmente no me encantan, porque sé que soy muy pero muy fantasiosa y confiada. También porque soy confiable y bien intencionada, por lo tanto asumo que todos son como yo y la verdad lo creo, creo que todos somos bien intencionados y que todos -al igual que yo- hacemos lo mejor que podemos con los recursos que contamos, sin embargo, el desoír y desoírnos con cosas tan básicas como poner por escrito los acuerdos es sobreestimarnos, esperar demasiado de todos y de nosotros mismos, incluso descuidar la integridad de otros y de nosotros mismos, cosa no muy amorosa ni práctica, por cierto.

Cuidarnos, se trata de cuidarnos y cuidar a los demás. Siento que eso es el meollo de la ética y que por eso las leyes existen. Lo cierto es que, en la práctica nos encontramos alardeando de que somos o hacemos lo correcto y lo legal, para luego caigamos en consentir en cosas que parecieran inocentes pero que son de alto potencial dañino para alguien y a la larga aprendemos con dolor que lo son y mucho. Consentimos basado en el amor y la confianza a poner en riesgo a nuestros socios de vida (la familia) a nuestros socios de trabajo (clientes y proveedores) a nuestros socios de entorno (amigos, vecinos, escuela, comunidad, país, mundo) al no registrar los acuerdos por escrito.

Abusamos y/o permitimos abusos todo el tiempo por temor a confrontar nuestros derechos. Pensamos que la única forma de confrontar es agrediendo y la verdad podemos confrontar asertivamente sin tener que llegar a agredirnos ni sentirnos agredidos porque se nos demande lo propio.

Muchas veces somos muy precarios al negociar, cayendo en provocaciones de quienes nos oprimen para evadir responsabilidades o manipulando a otros para que nos presten atención y nos otorguen lo que es debido por derecho, degenerando las relaciones y derrumbando asociaciones por la vía del agotamiento y del cansancio, contrario a la tendencia de asociarnos y fortalecer esos lazos para aprender y prosperar.

Los abusadores se hacen cuando el abusado lo permite, no se trata de culpar a nadie, solo de darnos cuenta que entre adultos con plenas capacidades, es tonto hablar de culpables, manipulaciones y engaños.

Se trata de decir, “ya basta” antes de que sea demasiado tarde y se pierda lo realmente importante que es la posibilidad de estar en contacto con tus socios, sea que ese socio sea tu pareja, tu familia, tus amigos, tus compañeros, tus proveedores, tus clientes, tus vecinos, tu comunidad, tu organización, tu país. Se trata de cuidar lo que hace posible que la gente haga cosas grandes e importantes, la posibilidad de estar juntos como seres humanos gregarios que somos.

Cuidarnos es la propuesta, para eso existen los contratos escritos y los abogados, no solo para demandar y destruir sino para evitar dañar y dañarnos a nosotros mismos.

María Mercedes Gómez

sábado, 16 de febrero de 2008

¡La Pelempempética! Ética Pelada, Peluda y Pelempempuda: Intentando no perder el rumbo y que el destino nos alcance.


El aventurarse a escribir sobre la ética requiere valentía, si valentía y atrevimiento, por que el solo citarla pudiera parecer que es un derecho que tiene que ver solo con personas con un historial perpetuo de intachable de conducta. ¿Será que existen personas así? Si existen, obviamente no soy una de ellas, y desde mi plena y humana humanidad comparto contigo el siguiente artículo.

En una oportunidad escuché a Fernando Savater -experto en el tema- en una conferencia sobre ética y responsabilidad social, él contestó a una pregunta de un alguien que intentaba invalidar su autoridad en el tema por las posibles acciones incongruntes de su vida y él dijo algo así como que: “los filósofos somos las señales de tránsito que te indican el camino, no somos el camino”. Me encantó su respuesta porque lleva la humildad y el reconocimiento de que la ética es solo la señal para guiar hasta llegar al destino y también para rectificar cuando nos perdemos y retomar el rumbo.

Algo que me fascina del tema organizacional es el que al referirnos a la organización lo hacemos de forma idéntica como cuando nos referirnos a una persona, así pues, la organización es gente (tal como somos gente tu y yo) gente que tiene pensamiento, sentir, relaciones, valores, recursos, necesidades, propósito, fines y comportamientos. Cuando nos referimos a la empresa o negocio como Organización, pretendemos humanizar lo que de por sí ya es humano por constitución, es muy importante no perder de vista éste hecho ya que muchas veces lo hacemos, y entonces, la “cosificamos”. Redundemos entonces con las expresiones “Organización humana” y la “Gente humana” de manera que, cada quién que lea cualquiera de las mismas, lo haga desde donde le sirva y así nos incluimos a todos en el ejercicio de la ética.

Ética es la es la libertad de elegir, saber que hay fines y medios más apropiados que otros, comprender que no todo se vale, que el resultado sea acercarnos a una sociedad mejor y no a satisfacer intereses particulares a costillas de algunos otros. Cómo pueden ver, el tema aquí comienza a complicarse, si iniciamos con la declaración de que “La ética es la libertad de elegir” estamos diciendo que la humanidad queda excluida del concepto propiedad, es decir: tú eres tuyo y a la vez nadie te pertenece -¿rudo no?- y es bueno hacer consciencia de ésta premisa porque en la práctica social es común pretender “cosificar” a la gente partiendo de lo que nos vincula a ellas, adjudicamos a personas el compromiso por existencia de que tú (organización y/o persona) eres y vives en función de mi o para mi, por lo tanto eres mía y lo que tu elijas no tiene importancia, existo yo quien te reclama, demanda y disfruta de ti y no puedo vivir sin que me pertenezcas. ¡Leer esto que acabo de escribir me da escalofríos! Te pregunto: ¿has escuchado o dicho algo así alguna vez? Si tu respuesta es si ¡bienvenido al mundo real!

Ética es respeto a los valores humanos, estímulo al mejoramiento, liderazgo comprometido mediante el ejemplo. Hablar de ética es hablar de nosotros, de existencia compartida por elección, es decir, “soy contigo” y no de abnegación: “no soy por ti”. Me detengo aquí para desarrollar un poco más el punto de la abnegación porque considero que pudiera ayudarnos a comprender mejor el tema ético. Explico: si en mi comportamiento usual y personal yo siempre pongo a los demás primero que yo, estoy siempre poniéndome en el último lugar, es decir que yo siempre seré último, posponiendo mi necesidad y deseo al de los demás ¿será que actuar de ésta manera es ético conmigo? Prosigo: Si ética es relación, ¿cómo es mi relación conmigo mismo cuando no existo por mi y para mi? creo que éstas preguntas sugieren el principio de la auto-dependencia, si me atiendo a mi mismo en abundancia, yo seré capaz de dar en función de lo que tengo. Haciendo la extrapolación a la organización, una organización tendrá un comportamiento ético con el entorno, sí y solo si, es capaz de tener un comportamiento auto-ético. Hasta aquí intento mostrar la necesidad de establecer un equilibrio posible entre el altruismo y el egoísmo, porque los determinismos tampoco ayudan a la implementación de la ética y si nos vamos a los extremos, pudiéramos estrellarnos con una torre por allí con la absoluta convicción de que hicimos lo correcto.

El poder de la ética se sostiene sobre el sentido del derecho de pertenencia negociada y acordada como fundamento. Convivir con la relatividad sugiere el aceptar que el fin justifica los medios y los medios justifican los fines mediante un acuerdo socialmente aceptado y no permitir que fin y medio se perviertan, intentar ser lo más ecológicos posibles, acercandonos a la existencia y respeto a la vida, entonces al decir NOSOTROS no estaremos diciendo NO A OTROS, la propuesta es: ser responsablemente libres, no preguntarnos ¿qué va a pasar? sino ¿qué vamos a hacer?, entender que la tecnología mas avanzada es la tecnología social donde todos pueden pertenecer y elegir su destino. Quizás por esta razón es que la ética es pelempempética, pelada, peluda y pelempempuda.